viernes, 21 de mayo de 2010

RECUERDOS DE ANTAÑO

Entre por la puerta principal de ese bar al que tanto nos guastaba ir, pasábamos mas noches ahí que en casa ya que era el escondite perfecto para compartir nuestros vicios. Llenábamos el ambiente de humo mientras nos intóxicabamos con alcohol hasta salir tambaleando... no era problema manejar ya que vivíamos a 2 cuadras del lugar. Todo era perfecto para que las situaciones encajaran y hacernos adictos no solo al alcohol, los cigarrillos y las grandes charlas, también nos hacíamos adictos a nosotros mismos, tu a ti y yo a mi contigo... ¿alguna vez te lo dije?... era adicta a mi, pero no a la que soy ahora si no a la que era cuando estaba contigo.

En fin, me senté en la misma silla de siempre aunque fuera nada mas a recordar ya que el alcohol lo dejé hace ocho meses cuando te esfumaste de mi vida, de nada me sirvió para quitarme el dolor y el vacío que dejaste cuando te marchaste, asi que decidí dejarlo a un lado, extrañamete descubrí que sobria dolía menos. Saqué la computadora, me puse los audífonos y me puse a seleccionar cuidadosamete la música que menos me recordara a ti, para así poder trabajar agusto en mi protocolo de investigación, aunque por un momento me sumergí en el trabajo por completo, al voltear a ver el reloj me percaté de que aún faltaban un par de horas para que llegaras, porque estaba segura de que llegarías. Mientras miraba alrededor vi a José, el cantinero, detrás de la barra limpiando copas, tan amable como siempre, me sonreía mucho, aunque la cara de sorpresa era mas que evidente, supongo que se le haría extraño verme ahí después de como terminaron las cosas entre tu y yo, pero se le notaba contento de que estuviera de regreso, aunque solo hubiera ordenado una limonada mineral.

Se abrió la puerta y entró triunfante ella, yo me escondí tras de la compu para que no pudiera verme, aunque desde lo que pasó había perdido peso, algo mas se había esfumado en mi con los kilos extra, me apené de no ser la de antes. Se sentó en la mesa de la esquina, iba hablando por teléfono, supongo que contigo y pude ver como en la mano izquierda traía jugando el llavero que te regalé cuando hicimos ese viaje a Europa por nuestro sexto aniversario, la góndola de metal que dice Venezia, me alegró verlo con vida y aún en uso... no como la mayoría de las cosas regaladas durante una relación y que al término de ésta son arrumbadas o tiradas a la basura... mientras mi mente divagaba sobre esto un rayo de realidad me hizo volver... El que trajera esas llaves significaba que ahora ella tenia las llaves de tu casa, la que por mucho tiempo fue mi hogar.

Volví la mirada de reojo y noté un anillo en su dedo anular... ¿comprometidos?... me extrañó demasiado, en casi 7 años juntos nunca mostraste el deseo de comprometerte, para ti eso no era mas que un convencionalismo social, definías al matrimonio como la manera de avisarle a la sociedad que estabas teniendo sexo con esa persona sin ser juzgado por ello aunque después agregabas claro, también implica una muestra de amor, pero creo que es completamente innecesaria, un papel firmado ante otra persona no te asegura que vas a amar y ser amado por el resto de tu vida ... Colgó el teléfono y ordenó un tarro, se nota que aún no te conoce, odias que tu mujer se siente sola en algún rincon de un bar con alcohol en la mano, crees que es de mala reputación porque indica que anda en busca de algo con alguien, es por eso que yo me senté frente a la puerta, para esperarte, pero estás tan cegado por ella que no creo que notes ese detalle, no creo que sirva de algo conocer a alguien cuando es la persona errada la que te conoce y no la mojigata reprimida de tu novia que se nota que no es apta para el mundo del que venimos... tal vez sea por eso que te gusta tanto, ella es lo mas cerca que puedes estar del cambio.

Terminé mi trabajo pendiente, había pasado una hora y Marcia seguía sola mandando mensajes por celular, no mostraba ni una gota de desesperación, al parecer ella si te tiene paciencia. Me levanté para ir al baño mientras una bola de sentimientos carcomían mis nervios, quería verme lo mejor que pudiera, pinté mis labios de color claro, como se que gusta, en ese momento confirmé mi hipótesis de que Marcia no te conocía, ella traía los labios de color carmín, cosa que tu siempre odiaste, me arreglé el cabello y ensayé frente al espejo un saludo casual, después de todo este era nuestro primer encuentro amistoso tras el holocausto de nuestra ruptura. Al salir del baño retrocedí de inmediato al notar que te aproximabas, pero fue inevitable que me vieras cuando tu también entraste al baño, lo notaste, pero tal vez se te escapó un pequeño detalle: yo quería morirme, mi corazón no daba para mas, sabía que se aproximába una catástrofe tras esas palabras que sé que no dirías.

Seguí adelante y me comporté tan perra como siempre, dura e inflexible ante toda posibilidad de ser amable, aunque por dentro me estaba muriendo, mis piernas se doblaban y mi estómago estaba lleno de mariposas.

¿Que por qué te cuento esta versión?, por que ese día fue importante, te vi feliz y diferente, otra persona que no conocía y me di cuenta que yo busco lo mismo, pensé que el tiempo ayudaría para que pensaras las cosas y regresaras y también, debo de admitirlo, decidí darle una ayudadita al tiempo apareciéndome en ese bar completamente renovada, esperando te dieras cuenta de lo que tuviste a tu lado... pero ese encuentro terminó por borrarlo todo, ya no tengo recuerdos ni felices, solamente este bar y si no estoy en el, no hay nada, así que decidí salir de inmedato, por que al salir de ese bar, tu y los recuerdos se quedarían allí