
No solo me consumían las ganas de arrasar como una brasa su pasado, sino comermelo todo y beberme hasta la sangre de quien se pusiera como mi enemigo... pero paso el demonio y entendí las razones del demonio dormido...
Duele ser mala, duele desear el mal, me duele sentirlo dentro, porque antes de generarle mal, tiene que pasar por mi, no existe parto sin dolor y estoy pariendo daño... antes que su mal, pasa por mi, y a quien primero daña en mi interior, si hago mal, primero me lo hago yo, si alcalza.... le alcanza, pero si lo hago muy poderoso para que le alcance... me estoy matando a mi!!!
Es un juego de palabras perverso cierto?.... no lo voy a explicar, pero ya lo perdoné, cerré mis ojos, llore un rato y en la ultima gota de llanto, dije su nombre y le perdoné con el amor de la vida, porque con el mío no alcanzaba...
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