miércoles, 15 de abril de 2009

ANDO DE VALIN



Aún conservo mi primer brassiere, o como lo llamarían los españoles mi primer sujetador. Recuerdo que me lo compraron cuando yo iba en segundo o tercero de primaria, pero no me dejaron participar en el proceso de elección si no que mi madre a ojo de buen cubero calculó la talla y se lanzó a la compra.

El adminículo textil en cuestión era un engendro sin forma de color blanco que, admitámoslo, no cumplía absolutamente ninguna de las interesantes funciones que se le suponen a un sostén: no realzaba, no juntaba y no sujetaba. Aún así, yo estaba tan emocionada con aquel rito de iniciación a la adultez (o era adulterio?) que la prenda me pareció lo más 'inn' de la corsetería de aquella epoca, ya saben el 'non plus ultra' de la coquetería y la sensualidad femenina (me sentía com si vistiera un Victoria Secrets o alg así) y lo peor cuando lo usaba, hechaba los hombros hacia atrás para sacar un poco mas la pechuga al caminar y se hicieran mas notorias... la verdad es increíble lo inocentes que habremos llegado a ser en algún momento de nuestra vida. A veces quisiera volver a ser así.

Cuando se trata de hablar sobre mi pechonalidad, lo más correcto sería hablar de juntador y no de sujetador. Muchas chicas tienen un canalillo entre una chichi y otra y a decir verdad yo tengo el Canal de la Mancha con ferry y todo incuido.... sabiendo esta simpatiquísima característica, el resto de mi vida lenceril ha sido una sucesión de ejemplares con miles de trucos para juntarlas... arcos, rellenos, medias copas y demás truqillos, algunos tan inauditos como los de MacGyver.

Aún es fecha que no me explico cómo es que los detectores de metales no pitan como locos cada vez que paso y si aparte de mi bra con todos los trucos agrego mi bolsa de mano encontrarían más chatarra que la que guarda Wall-E en su guarida.

He probado religiosamente todas y cada una de las novedades corseteras que han ido apareciendo, desde el mítico Wonderbra inicial (con el que se habrán documentado ingresos en Urgencias por hundimiento de costillas agudo o crónico), o el Wonderbra modelo "Aigor", en el que del entreteto pendían dos hilitos de los que tenías que tirar simétricamente para que se fueran juntando las sufridas interfectas. La razón de ser del nombre del modelo se comprendía cuando no calculabas bien y tirabas más de un hilito que del otro, con lo que se producía un curioso efecto que recordaba el estrabismo del mayordomo de El jovencito Frankenstein (Igor).

Incluso existe un sujetador que lleva la silicona dentro de la copa, yo compre uno en Moroleón xD y la verdad es que todos mis amigos se sorprendieron con el efecto visual, pero se sorpredieron mas cuando me lo quité (obviamente no enfrente de ellos, pero si en mi depa) y salí con una playera ya sin bra... fue algo asi como "ahora las ven.... ahora ya no las ven!"

En fin, chichis chichis, algunas sufrimos porque tenemos poco y la distribucion es inadecuada, otras tienen de mas y así, el caso es que la industria de corsetería se ha hecho millonaria explotado esta área que tanto atrae a los hombres con brassieres que te hacen lucir las tetas perfectas sin importar como las tengan.

Así que caballeros, ya se la saben: cuidadín, que muchas vamos tuneadas xD.

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