sábado, 11 de julio de 2009

DEJE DE SER FLOR


Bueno, el siguiente escrito es una reflexión acerca de cómo algunas personas tenemos que modificar nuestro carácter debido a ciertas circunstancias, en mi caso me inspiré en el libro "Azteca" de Gary Jennings, en un fragmento donde dice que a su pueblo no le molesta ser llamados "mala hierba"...

Dejé de ser flor para convertirme en mala hierba.

Dejé de ser flor, porque siendo flor no llegaría muy lejos, sería cortada por el primer imbécil que pasara, tal vez apreciaría mi belleza, pero sólo mientras ésta durara, al marchitarme simplemente se desharían de mi.

Dejé de ser flor, porque son delicadas y requieren de cuidado, atención y cuesta trabajo mantenerlas impecables para que vivan más. Con el tiempo la flor se vuelve un estorbo, que enfado cambiarle el agua diariamente, cortarle el tallo y demás.

Dejé de ser flor porque soy más un elemento decorativo y un instrumento de reproducción aunque algunas flores tienen extractos que las hacen útiles no son su principal fin.

Dejé de ser flor, para evitar que jugaran conmigo al “me quiere, no me quiere” arrancando mi corola de pétalos para después tirarme por ahí

Dejé de ser flor cuando después de haber vivido lo antes relatado me levanté y volví a vivir, entonces fue que dejé de ser flor para convertirme en mala hierba.

La mala hierba sobrevive a sequías y a las condiciones más hostiles y tienen un gran grado de adaptabilidad en el terreno sembrado, muchas veces ni siquiera requieren agua, simplemente crecen solas en los terrenos menos cuidados.

Algunas son mortales al simple tacto, otras a la ingesta lo que hace que pocos se les acerquen y mucho menos intenten arrancarlas, en su contraparte, muchas de éstas en dosis moderadas pueden curar y salvar vidas, solo hay que conocer la manera de tratarlas para evitar que sean mortales.

Nunca me ha molestado ser considerada como “hierba mala”, se que ésta es fea e indeseable pero aún así crece fuerte y es casi imposible de erradicar, en cambio las flores, son bellas, deseables, pero son frágiles y al poco tiempo perecen.

Dejé de ser flor para convertirme en mala hierba y así soy feliz.

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